Cuando el agua desafía las reglas conocidas: científicos desarrollan un sistema de almacenamiento energético basado en nanocanales capaces de superar los 60.000 ciclos de carga
Ilustración generada con Inteligencia Artificial La transición energética global constituye uno de los mayores desafíos científicos, tecnológicos e industriales del siglo XXI. La creciente electrificación de la economía, la expansión de los vehículos eléctricos y la integración masiva de fuentes renovables como la energía solar y eólica han incrementado la necesidad de sistemas de almacenamiento energético capaces de ofrecer mayor eficiencia, durabilidad, seguridad y sostenibilidad. Hasta ahora, gran parte de esta revolución ha dependido de tecnologías basadas en baterías electroquímicas que utilizan materiales estratégicos como litio, cobalto, níquel, manganeso y grafito. Aunque estas tecnologías han permitido avances extraordinarios, también han puesto de manifiesto importantes limitaciones relacionadas con los costes de producción, el impacto ambiental de la minería, la degradación de los componentes y la creciente dependencia de recursos geológicamente concentrados...